jueves


No digo nada. Lo abrazo. Coloco mis manos detrás de su espalda, apoyo mi cabeza en su pecho y lo abrazo con más fuerza. Aún más. Lo estrecho entre mis brazos. Otro trueno y empieza a llover. Al principio es una simple llovizna, pero poco a poco va arreciando.
-Venga, entremos o nos empaparemos...
Trata de escapar, pero yo lo aferro con mis brazos. -Quédate aquí mejor. Mis lágrimas pasarán desapercibidas con la lluvia.

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